¿Es LinkedIn prescindible?

“Hay mucho talento fuera de LinkedIn”. Así resumía mi buen amigo José Manuel su experiencia con esta plataforma para profesionales en una conversación reciente. Esta afirmación no pasaría de un simple comentario si no fuera porque muchos -entre los que me incluyo- encontramos cada vez menos razones para participar en esta red.

Misión frente a realidad

LinkedIn, con más de 500 millones de usuarios, se define en su página Sobre nosotros como “la mayor red profesional del mundo”. Junto a esta afirmación, podemos leer:
Nuestra misión es sencilla: conectar a los profesionales del mundo para ayudarles a aumentar su productividad y rendimiento. Al unirte a LinkedIn obtienes acceso a personas, empleos, noticias, actualizaciones e información que te ayudará a destacar en tu campo profesional.
Pero basta un simple vistazo a esta plataforma para comprobar que la realidad dista mucho de esta noble misión. Y es que lejos de ser una red profesional, LinkedIn se ha convertido en una red social más. El problema fundamental es que en esa socialización LinkedIn está dejando de ser relevante para su masa de usuarios. Estas son solo algunas de las razones que ponen en evidencia la pérdida de valor del portal:

Las conexiones son irrelevantes. Las sugerencias de contactos se basan fundamentalmente en personas de nuestra propia empresa o de empresas en las que hemos trabajado anteriormente, pero resulta mucho más difícil encontrar contactos de nuestra profesión en otras empresas (algo sin duda mucho más interesante). Ocurre además que tras establecer una conexión de interés, rara vez se produce un intercambio de experiencias o ideas, precisamente porque la plataforma no ofrece ningún medio para ello. ¿El resultado? un simple engorde del número de conexiones sin ninguna utilidad real.

El sector tecnológico lo es todo. LinkedIn se ha posicionado claramente como una red para profesionales de IT. La explicación es sencilla si tenemos en cuenta el nuevo auge del sector tecnológico, con una demanda cada vez mayor de desarrolladores. Este factor se traduce en un número creciente de visitas (en otras palabras, impactos publicitarios) a contenidos y ofertas de este sector, relegando a un segundo plano al resto de contenidos.

Sin conexiones las publicaciones no tienen repercusión. LinkedIn da relevancia a los artículos y publicaciones de aquellas personas con mayor número de conexiones. Este hecho resulta obvio, pero tiene como consecuencia una pérdida del diferencial profesional de la red. La razón es que muchos usuarios buscan establecer conexiones con el único objetivo de incrementar el impacto de sus publicaciones, echando por tierra el valor profesional de estas conexiones, y de la plataforma en general.

El contenido de valor es casi inexistente. Si dejamos de lado las frases inspiradoras y célebres -repetidas hasta la saciedad-, los enlaces de autobombo, o las noticias que pueden encontrarse en cualquier otro sitio, los artículos jugosos o las actualizaciones que merecen la pena son casi inexistentes.

Instagramificación de la plataforma. En un intento por atraer un público más joven, LinkedIn ha introducido recientemente cambios que pretenden hacer más social su uso. El nuevo diseño, la aparición de las actualizaciones de estado, la incorporación de vídeo en directo o la ventana persistente de chat son muestras de ello. Pero es dudoso que LinkedIn consiga con esta estrategia atraer a un público más joven sin alienar su base existente de usuarios.


Titulitis y postureo. Estos son solo algunos de los títulos que podemos encontrar en esta red: Digital Transformer, Motivational Coach, Inno-Líder, Profesional 360°, Líder coach, Impulsor del bienestar integral, Über Tech Lead, etc.

Es difícil expresar la vergüenza ajena que provoca ver estos títulos en personas que -estoy seguro- son perfectamente válidas para realizar su trabajo, pero que no han dudado ni un instante en sumarse a la espiral de titulitis que inunda esta red. Lamentablemente, esta competición por el título más original esconde en no pocos casos la inseguridad de quien lo usa. Tampoco podemos pasar por alto el postureo de mostrar en el perfil un largo listado de grupos en los que jamás hemos hecho una aportación.

Me ahorro aquí muchas otras razones por las que pienso que el beneficio que se obtiene de LinkedIn es muy cuestionable, como el valor nulo de los endorsements, o una configuración de las opciones de privacidad intencionadamente abierta y confusa que consigue justo lo contrario: la falta de privacidad.

Peligros

Pero si LinkedIn fuese solo eso, una red social más, no pasaría de un entretenimiento inocuo. Lejos de ser así, nuestra presencia (activa o pasiva) conlleva ciertos riesgos:

Privacidad. Exponemos una gran cantidad de información personal, sin que quede claro quién es el destinatario de esta información y qué uso se hace de ella. La sentencia resuelta recientemente por un tribunal de EE.UU. a favor de una empresa que comercia con nuestros datos en LinkedIn, pone en evidencia este peligro.

Sexismo. Las actitudes sexistas contra las mujeres dentro de la plataforma se están convirtiendo en habituales, y no son pocas las que reciben solicitudes de contacto con fines no profesionales. La orientación de este portal hacia el sector tecnológico (donde los hombres son una abundante mayoría) solo puede acrecentar este problema. Los últimos cambios en la red, con un giro evidente a lo social, no parecen ser la forma más adecuada de atajar un sexismo rampante.

Distracción. Las alertas sobre visitas a nuestro perfil, las actualizaciones de nuestra red de contactos y un largo etcétera de notificaciones, disminuyen nuestra capacidad de atención y concentración. Y lo que es peor, ponen en peligro nuestro propio desarrollo profesional. Como indica Carl Newport (autor de títulos como So good they can’t ignore you o Deep work) “el valor en la nueva Economía no está en nuestro número de seguidores o likes, sino en la capacidad para enfocarnos intensamente en nuestro trabajo y ofrecer un valor único”.

“¿Qué hacen los cazatalentos en LinkedIn?”

Una vez más, José Manuel daba en la diana con esta pregunta durante nuestra conversación. Y es que si el valor de la plataforma es dudoso para los candidatos, resulta aún más difícil entender qué hace un cazatalentos en LinkedIn. Antes de LinkedIn y la popularización de las redes sociales, estos profesionales creaban una base de datos de perfiles. El cazatalentos funcionaba así como un curator de los candidatos más adecuados para las distintas ofertas de cada cliente, alimentando su base de datos con nuevos candidatos y manteniendo reuniones para conocer mejor las inquietudes profesionales y objetivos de los mismos.

LinkedIn se ha convertido hoy esa base de datos, y las reuniones han dado paso al envío indiscriminado de mensajes desde las cuentas Premium de la plataforma. El listado casi infinito de posibles candidatos y la facilidad para contactar con ellos hacen de LinkedIn la solución más lógica. Pero si todo se reduce a dar de alta una cuenta Premium y usar las capacidades avanzadas de búsqueda y envío de mensajes, ¿para qué necesito contratar a una empresa de cazatalentos? ¿Cuál es el valor añadido? Bajo este nuevo paradigma, el cazatalentos ha pasado a convertirse en un intermediario, y si hay algo nos ha enseñado internet es que los intermediarios son prescindibles y quien sobrevive es quien aporta un valor añadido.

Maury Hanigan (@rethinkhiring), en su artículo How LinkedIn Fundamentally Ruined Recruitmentexplica en más detalle esta situación y apunta:

Lo que falta en la contratación en la era de LinkedIn es la conexión personal. Fue la profunda comprensión de los candidatos lo que hizo a los cazatalentos tan exitosos.

¿Qué hago yo en LinkedIn?

La mayoría de nosotros pensamos que mantener nuestra red activa nos deparará, más tarde o más temprano, el trabajo o proyecto soñado. Pero las posibilidades de que esto ocurra son extremadamente remotas. Si echo la vista atrás, me doy cuenta de que los cambios que han marcado mi carrera profesional han sido siempre fruto de una interacción en la vida real con otras personas. Los conocidos (o conocidos de conocidos) son casi siempre las casualidades que nos llevan a nuestro siguiente empleo o proyecto. No creo que LinkedIn sea una herramienta inútil, pero sí estoy convencido de que es un medio al que otorgamos mucha más importancia y tiempo del que merece.

Volviendo a la pregunta que abre este artículo, ¿es LinkedIn prescindible? Mi conclusión es que no es imprescindible. Si buscamos en Google una persona o empresa, es muy probable que uno de los primeros resultados sea un enlace a LinkedIn. Si estoy en una situación de búsqueda de empleo o pretendo dar a conocer mi empresa al mundo, desaprovechar el posicionamiento de esta plataforma en los motores de búsqueda carece de sentido. En cualquier otra circunstancia creo que su utilidad es muy limitada.

¿Puede LinkedIn convertirse en una red profesional verdaderamente útil? No pondría mis esperanzas en ello. Los cambios incorporados recientemente a la plataforma están claramente dirigidos a los millennials, que no parecen encontrar razones para crear o mantener un perfil en esta red. Es probable que estos cambios se traduzcan en una mayor cuota de usuarios a medio plazo, pero sin duda convertirán a LinkedIn un servicio aún más irrelevante. Los usuarios de mi generación (+40) ven cada vez menos sentido en este posicionamiento hacia lo social, y los más jóvenes necesitan establecer conexiones reales que les permitan acceder al mundo laboral y progresar en su carrera, no una mala copia de Facebook.

La nueva herramienta documental de StackOverflow convierte el ejemplo en protagonista

Documentation, la nueva herramienta documental de StackOverflow, busca extender el mecanismo de preguntas y respuestas que popularizó el sitio web al terreno de la redacción técnica. Esta fórmula, de por sí innovadora, resulta aún más atractiva al convertir los ejemplos en protagonistas de cada artículo, relegando a un segundo plano el desarrollo teórico de cada concepto.

Preguntas, respuestas… y documentos

StackOverflow presentó esta semana Documentation, definida en el propio blog del sitio web como el mayor cambio de la plataforma desde su lanzamiento. StackOverflow fue fundado en el año 2008 para expandir el conocimiento de los desarrolladores, independientemente de cuál fuese su lenguaje de programación. Este sitio web adquirió notoriedad rápidamente gracias a un sistema de preguntas y respuestas por el que las respuestas más útiles son votadas por la comunidad, consiguiendo que destaquen sobre aquellas menos útiles. A este sistema de clasificación por votos, se añade además un componente de ludificación basado en puntos de reputación que se otorgan a los usuarios más activos y con mayor número de votos positivos. Desde su fundación, millones de desarrolladores -y no desarrolladores- se han beneficiado de esta plataforma para resolver sus dudas.


Este mecanismo de preguntas y respuestas ha mejorado progresivamente, convirtiéndose en el modelo de referencia para muchos otros sitios web. Pero este planteamiento tiene también sus limitaciones. Una de ellas es que las preguntas tienden a ser muy específicas, o relativas a problemas de programación muy concretos, dejando de lado cuestiones de carácter más general, que son sobre todo comunes entre los principiantes. De hecho, muchas preguntas son rápidamente moderadas -descartadas- por ser demasiado genéricas. La nueva herramienta de documentación busca poner fin a esta limitación, sirviendo de base para tratar un contenido de carácter más académico y, por definición, con un alcance más extenso.

Documentation da cabida a una gran cantidad de buen contenido que ha sido rechazado, o que es difícil de “hacer bien” en el formato de preguntas y respuestas. A saber, la referencia aceptada, general, el contenido didáctico.

Mostrar mejor que contar

Pero, ¿qué hace del planteamiento de StackOverflow algo novedoso cuando se compara con otras plataformas documentales? Desde un punto de vista puramente formal, Documentation podría pasar por otra wiki en la que el contenido se desarrolla con la participación conjunta de diferentes personas. Lejos de ser así, la fórmula de StackOverflow es radicalmente diferenciadora.

Por un lado, el modelo de preguntas y respuestas se traslada ahora al terreno de la documentación técnica, de manera que los artículos con más votos positivos prevalecen sobre los menos votados. En la práctica, esto se traduce en que los artículos y ejemplos más útiles destacan sobre el resto y pasan a convertirse así en comúnmente aceptados. De esta forma, la autoridad del redactor técnico sobre un tema queda relegada a la suma de decisiones de la comunidad, que es finalmente quién evalúa qué contenido es útil y cuál no lo es. Este modelo de desarrollo no es tanto una colaboración de diferentes partes -como sucede con una wiki-, sino la competencia de esas partes, a través del sistema de votos, por proporcionar el mejor contenido.

Juntos, creemos que podemos hacer lo mismo para la documentación técnica que lo que hicimos para las preguntas y respuestas

Por otro lado, situar el ejemplo como elementos principal del artículo supone romper con el modelo clásico de documentación técnica, donde estos ejemplos quedan subordinados al desarrollo teórico de cada concepto. Los ejemplos dejan de ser así meros elementos de apoyo. Se enfatiza además la necesidad de que cada artículo de Documentation contenga varios ejemplos, y que estos, de la misma forma que se hace con el formato de preguntas y respuestas, puedan ser votados.


Este tratamiento de los ejemplos es innovador, pero al mismo tiempo lógico en lo que a documentación técnica se refiere. En la mayoría de las ocasiones, un ejemplo ilustra mucho mejor cómo usar una funcionalidad del código que una exposición teórica sobre esa funcionalidad. Sin embargo, es dudoso que este planteamiento sea también el más adecuado en documentación técnica no destinada a desarrolladores, donde las explicaciones son esenciales para que el usuario entienda las tareas que ha de completar.

A esta iniciativa se unen ya otros desarrolladores como Microsoft, que participarán aportando y revisando el contenido, y usando ese contenido para ampliar su propia documentación. La propuesta de StackOverflow está en sintonía con los cambios anunciados recientemente por Microsoft, con una clara tendencia a situar los ejemplos y tutoriales como ejes de la documentación técnica.

Iniciativas como la llevada a cabo por StackOverflow, de alguna forma, ponen también en cuestión el extenso sector editorial de los libros de aprendizaje para programadores. De igual forma que el modelo libre y colaborativo de Wikipedia puso fin a las tradicionales enciclopedias, el desarrollo de un modelo de documentación libre y colaborativo, puede también suponer el final de una buena parte de este sector. Si el punto de partida para aprender un lenguaje de programación hace tan solo unos años pasaba por la la compra de uno o más libros, la tendencia hoy parece inclinarse por aprender a través del conocimiento compartido por otros, y el uso extensivo de tutoriales (ejemplos, al fin y al cabo) como base del aprendizaje.

Documentation, aún en fase beta, incluye ya una gran cantidad de artículos [link:http://stackoverflow.com/documentation] tan solo unos días después de su lanzamiento, lo que demuestra el enorme interés de la comunidad de desarrolladores por participar de esta idea y compartir su conocimiento más allá del modelo de preguntas y respuestas.

(este artículo fue publicado originalmente en LinkedIn el 24 de Julio de 2016)

¿Son los bots el futuro de la documentación?

Una nueva generación de asistentes virtuales pretende revolucionar la manera en la que nos relacionamos con nuestros dispositivos y usamos las aplicaciones de cada día. ¿Serán también estos asistentes el futuro de los manuales de usuario? ¿Podrán algún día ayudarnos a utilizar programas y completar tareas complejas?

Clipo, el asistente virtual que Microsoft incorporó en Office 97 para eliminarlo solo unos años después, ha pasado a la historia como una de las peores ideas en software y usabilidad. Clipo -o Clippy, como se le conocía en inglés- fue un intento fallido de dar solución a dos problemas que, a día de hoy, se mantienen: el software es cada vez más complejo y los usuarios, independientemente de su nivel de conocimientos técnicos, no suelen acudir a la documentación para resolver sus dudas.

Son varios los factores que contribuyeron al fracaso de Clipo, pero uno de ellos fue, sin duda, que el conjunto de respuestas ofrecidas por el asistente era muy limitado. Clipo se empeñaba en ayudarnos a escribir cartas fuese cual fuese nuestra intención delante del ordenador, y se recreaba en explicarnos las listas numeradas una y otra vez. Clipo se presentaba como un asistente inteligente en una década en la que la inteligencia artificial era aún más ficción que ciencia. El rechazo masivo de los usuarios de Office, y la generalización de internet y los foros de ayuda de usuarios, acabaron con el malogrado clip.

El texto es la interfaz

En los años 90, animados por el crecimiento tecnológico y la expansión de las redes de conexión digital, los operadores de telefonía nos mostraban un futuro no muy lejano en el que las videollamadas con familiares y amigos estarían a la orden del día. Hablar por teléfono o enviar mensajes de texto SMS parecía sólo un peaje necesario hacia una era de comunicación más moderna y visual.

Pero como ocurre con tantas otras predicciones, que imaginan el futuro como un desarrollo lineal de la tecnología sin considerar otros factores, la realidad ha resultado bien distinta. La mensajería -el texto- y no el vídeo -la imagen- está siendo el eje transformador de la comunicación. El crecimiento de la mensajería instantánea pilló con el paso cambiado a los grandes operadores de telefonía, que siempre consideraron a los SMS como el hermano pobre de las comunicaciones y no supieron reaccionar a tiempo a la explosión de aplicaciones como WhatsApp.

Hay varias razones que justifican hoy este hecho -en defensa de las operadoras, casi todas difíciles de predecir hace solo unos años-, como la omnipresencia de las comunicaciones móviles, que hacen de la conversación en texto un medio mucho más adecuado y fluido que la imagen. O como la conveniencia del texto en países donde un desarrollo precario de las redes de datos no deja muchas más opciones.

Esta época dorada de la mensajería instantánea viene acompañada de un resurgir en el campo de la inteligencia artificial, con nuevos servicios que integran lo mejor de cada área. Y es que la evolución en la mensajería instantánea no afecta solo a las comunicaciones interpersonales, sino también a nuestra comunicación con las máquinas. La robótica ha visto grandes avances en las últimas décadas, pero no ha conseguido crear robots con los que comunicarse sea creíble. La mensajería instantánea, al reducir la interfaz de nuestro interlocutor a simple texto, permite una comunicación sujeto-máquina mucho más natural. Este hecho viene explicado por la Teoría de la Respuesta Social, en la que el desarrollo de interfaces con características humanas nos hace considerar a las máquinas como otro actor social más. Esta teoría cobra ahora más relevancia que nunca.

La era de los bots

Una de las grandes novedades anunciadas por Facebook en su conferencia de desarrolladores F8 del pasado mes de Abril, fue la aparición de asistentes en su servicio de mensajería instantánea Messenger. Estos asistentes funcionan como pequeñas aplicaciones dentro del propio programa que nos permiten completar ciertas tareas, como reservar una mesa en un restaurante, comprar ropa o elegir el ramo de flores más adecuado para ese ser querido. En el futuro, más y más empresas añadirán estos asistentes virtuales o bots (como se les ha dado en bautizar) a Facebook Messenger.

Tampoco resulta extraño que Google anunciara hace solo unos días Allo, un nuevo servicio de mensajería inteligente en el que los usuarios podrían hacer preguntas y resolver distintas cuestiones, o ser asistidos por el programa en diferentes tareas. La coincidencia de intereses de estos dos grandes de internet por la mensajería instantánea y la inteligencia artificial no es anecdótica.

Como han señalado ya varios medios, el propósito de empresas como Facebook y Google con estos productos está claramente ligado -como no podía ser de otro modo- a sus intereses comerciales. El objetivo es proporcionar a los consumidores toda una variedad de servicios dentro de una misma aplicación -la suya-, evitando que tengan que abandonarla para completar una tarea, y manteniéndolos así el mayor tiempo posible dentro en la aplicación. En otras palabras, obtener más información acerca de los gustos del consumidor y exponerlo a publicidad durante más tiempo.

Pero, en definitiva, ¿qué son estos bots? Bot, al igual que cloud, es un concepto abstracto que nos ayuda a entender mejor las cosas. En esencia, un bot es un motor de lenguaje natural conectado a un programa de inteligencia artificial capaz de procesar nuestras palabras y aprender nuestros hábitos. Este elemento obtiene respuestas mediante la comunicación con otras redes y aplicaciones. Las APIs -componentes de software especializados- son la base de esta comunicación.


Estas iniciativas se apoyan en avances cada vez más significativos en inteligencia artificial. No es anecdótico que Lee Se-dol, considerado como uno de los mejores jugadores de Go de todos los tiempos, fuera derrotado el pasado mes de Marzo por el programa de inteligencia artificial DeepMind desarrollado por Google. Ser maestro de Go, un juego de tablero milenario con una complejidad superior al ajedrez, no solo requiere años de estudio y práctica, sino una buena dosis de intuición. La derrota del coreano marca un precedente en un juego de estrategia considerado hasta no hace mucho sólo apto para humanos.

El contenido es el formato

En contra de lo que comúnmente se piensa, la documentación de software no es un mundo estático e impermeable a los avances tecnológicos. Con el paso del tiempo, los manuales físicos que acompañaban a los programas se convirtieron en libros electrónicos, con contenido poco o nada enlazado y funcionalidades de búsqueda sencillas. Estos dieron paso a su vez a la documentación más común hoy en día, basada en plataformas web con contenido enlazado y capacidades de búsqueda más potentes.

A la vista de los avances en inteligencia artificial y de una presencia creciente de la mensajería instantánea en nuestras vidas cabe preguntarse, ¿son los bots el futuro de la documentación técnica?, ¿buscarán los usuarios del mañana un Clipo más inteligente, capaz no solo de responder a un conjunto de preguntas preestablecidas sino un amplio abanico de cuestiones? Y si es así, ¿cuál será el aspecto de esta documentación el día de mañana?

La aparición de bots documentales permitiría a los usuarios resolver sus consultas mientras completan una tarea, sin necesidad de saber a qué manual acudir o qué artículo de ayuda consultar. La ayuda en pantalla que incorporan algunas aplicaciones nos permite ya acceder a preguntas frecuentes sobre la tarea que realizamos, y suponen un primer paso en esta dirección. Si la tendencia parece ser la integración de interfaces de texto con mecanismos de inteligencia artificial cada vez más potentes, la documentación ha de saber aprovechar esta tendencia.


Pero para hacer de estos bots documentales una realidad deben darse tres circunstancias. En primer lugar, los escritores técnicos debemos desarrollar un contenido -aún- más estructurado, donde la semántica tenga un papel principal. Iniciativas como DITA pueden ser claves en este desarrollo. En segundo lugar, el contenido ha de estar ricamente enlazado, evitando bloques de información aislados. Lo importante es crear relaciones entre estos bloques de información, y no tanto estructurarlos con un criterio que será siempre arbitrario. Por último, los gestores de contenido deben abrirse a estos motores de inteligencia artificial, permitiendo el acceso a la información relevante, y eliminando así la necesidad de publicar el contenido en un formato determinado. En la era de los bots, el contenido es el formato.


(Este artículo fue originalmente publicado en LinkedIn el 27 de Mayo de 2016)

Microsoft marca el camino a seguir en documentación técnica

El nuevo servicio documental de Microsoft es mucho más que un cambio estético en la plataforma de contenidos.

La pasada semana, Microsoft dio a conocer su nueva plataforma documental docs.microsoft.com. Este cambio, detallado en la primera entrada del blog del equipo, incluye elementos que no resultan novedosos en sí mismos, pero que sí lo son cuando se trasladan al ámbito de la documentación técnica. El aspecto de la documentación es ahora más parecido al de un blog que al del clásico documento técnico, con artículos más cortos y la incorporación de elementos como el tiempo de lectura de cada artículo, tipografías de mayor tamaño y diversas herramientas de comentario que recuerdan instantáneamente a Medium.


Las nuevas opciones de comentario y petición de cambios se añaden al clásico cuadro de sugerencias al final de cada artículo (que se mantiene). Con todas estas opciones y la posibilidad de añadir notas a cada párrafo no queda claro, sin embargo, qué respuesta pueden esperar los usuarios y cómo se integrarán las sugerencias enviadas en el documento final.

Pero la novedad más relevante no es estética. La gestión de cambios se realiza ahora desde GitHub, lo que permite solicitar revisiones del documento fuente mediante peticiones pull en la plataforma. Y todo ello aprovechando la sencillez de Markdown, lenguaje cuyo uso se está popularizando en los últimos años. Este uso de la plataforma GitHub no es nuevo -de hecho, Microsoft lo utilizaba ya en otras partes de su documentación-, pero por su generalización y la importancia de Microsoft, marca un punto de inflexión y un camino a seguir por otros fabricantes.

Jeff Sandquist, autor del artículo, señala también que los cambios incorporados no son sólo estéticos o de funcionalidad, sino también de contenido. Aunque no es mucho más lo que se dice sobre este aspecto, el comentario parece indicar que la documentación estará más orientada a la realización de tareas, algo que se puede ver ya en los artículos técnicos de Azure.

Aquellos que, de una u otra forma, trabajamos con la documentación del fabricante, hemos visto cómo se sucedían pequeños cambios en los últimos años, pero sin ninguna transformación significativa. Microsoft acomete así una transición necesaria, después de un tiempo en los que sus tres grandes áreas documentales -TechNet, MSDN y más recientemente, Azure- parecían evolucionar por caminos distintos.

El contenido de la nueva plataforma es aún escaso, pero los cambios introducidos apuntan a una documentación más adaptada a las necesidades del usuario, mejor estructurada y posiblemente con menos errores, gracias a las nuevas herramientas de comentario.


(este artículo fue publicado originalmente en LinkedIn el 11-05-2016)